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ENTREVISTA: Ricardo Martínez Llorca "El duque de los Abruzos tiene cosas muy misteriosas"
Vie 19 Oct 2018

ENTREVISTA: Ricardo Martínez Llorca "El duque de los Abruzos tiene cosas muy misteriosas"

por Desnivel.com

Luis Amadeo de Saboya, duque de los Abruzos, es uno de los grandes representantes de la generación de exploradores que ampliaron el espectro de la belleza del mundo. Ricardo Martínez Llorca ha novelado partes de su vida en el libro Mi deuda con el paraíso.

El duque de los Abruzos, hijo de Amadeo I de Saboya (por un breve periodo rey de España), tuvo una vida intensa donde la aventura y los ideales siempre estuvieron presentes. El personaje cayó en las manos de Ricardo Martínez Llorca y este ha armado una novela narrada por un ficticio ayudante de cámara que rememora algunos episodios mientras agoniza en una pensión de Madrid. Mi deuda con el paraíso intercala la ficción con la biografía del duque y la representación de toda una época histórica y en él conviven la intriga, el desamor y las aventuras.

¿Cómo nace la idea de este libro?
Nace de una conversación con Sebastián Álvaro. Él está muy interesado en el personaje del duque de los Abruzos y durante una comida me habló no solo de las grandes proezas que realizó y de sus aventuras, sino de sus amores imposibles. Me llamó mucho la atención la parte humana del personaje y no pude dejar de investigar.

¿El personaje al final se ha correspondido con aquella primera pincelada? ¿La ha superado o ha perdido puntos?
El personaje gana puntos de tal manera que al final, en buena medida, está siempre presente pero apenas interviene en el relato. Es un personaje al que se menciona pero que está en elipsis, parece que controla las situaciones, su esencia flota sobre todo lo demás, pero es tan potente que es muy difícil de describir. Aunque su acción está en elipsis, siempre condicionando lo que hacen los demás.


Está tratado a través de otro personaje…
Ese personaje es pura invención. Hay partes que se atienen a las crónicas de sus aventuras, pero hice que el narrador estuviera echando de menos al personaje. Pensé que, dado que el duque de los Abruzos no era un hombre de una salud de superatleta, tendría un ayuda de cámara joven. Los ayudas de cámara dan pie a armar una novela de iniciación. Es un personaje que se ve una situación en la que pasa de la adolescencia a la edad adulta.


Es un libro con mucho trabajo de documentación.
Sí, he estado trabajándolo cerca de seis años. Por el medio se han ido colando otros proyectos pero regresaba a él constantemente. Cada vez que vuelves encuentras nueva información y la añades, quitas y pones. Hay una novela que no me atrevo a escribir sobre la relación con su primo (Rey de Italia), que medía metro y medio y por el que tuvieron que cambiar las leyes castrenses en Italia para que pudiese ser jefe de los ejércitos porque no daba la talla. Era el mismo que le impedía casarse con su gran amor, la americana Katherine Elkins.


Ahora que conoces como pocos al duque de los Abruzos, ¿qué es lo que más te apasiona de él?
Lo que más me apasiona de él es la gente que lo rodeaba. Cómo consiguió agrupar a un grupo de gente tan especial como Umberto Cagni, que era en realidad el Hércules, el leal en sus expediciones, o Vittorio Sella, un auténtico poeta de la fotografía, y los guías que le acompañaban, gente muy diferente y tan leales a él como él debía serlo a ellos. Esa parte que se atiene a la amistad es lo que más me llama la atención del Duque.


El duque es un personaje muy de novela en todos sus aspectos. Nace en Madrid, hijo del Rey de aquel momento, su historia de amor con la americana…
Sí, incluso su madre tenía unas enfermedades pulmonares por las que no podía tocar a sus hijos, así que pasó los dos primeros años de su vida sin contacto físico con ella. Era el tercero de tres hermanos y todo eso hace que ya empiece a ser interesante desde que tiene cero años. Aparte está toda la historia de su padre, de cómo le nombraron rey en España y todo el “Juego de Tronos” que se sucedió para derrocarlo.

¿Hay algo del personaje del duque que no te haya gustado?
No, no hay nada que no me haya gustado, tiene cosas muy misteriosas. Por ejemplo, el matrimonio con la princesa etíope. Uno lo entiende poéticamente pero hay mucho enigma, precisamente porque hay cosas muy difíciles de encontrar en documentación y que te gustarían saber. No es como ahora que todo está registrado. Pero no me deja de gustar nada. Todo lo contrario.

Recrear un personaje así tiene que ser complicadísimo.
Es uno de estos proyectos en lo que llenas la mesa de apuntes porque descubres cierta cosa del personaje y tienes que revisar todo lo escrito. Estás constantemente llenando cuadernos de apuntes y tomando notas.

¿Hay algún viaje o expedición que señalarías como la más importante?
Algunas me llaman la atención, como la del Polo Norte, porque creyó batir el récord de aproximación pero en realidad no lo batió él, sino su compañero Umberto Cagni. Quizá esta sea la expedición más dura por la preparación. Fue a visitar al explorador noruego Fridtjof Nansen para que le asesorara sobre el navío. Pasaron algunos inviernos en Siberia para ver cómo resolvían la vida los siberianos en condiciones extremas. Es importante recordar que en sus expediciones no perdió ningún compañero, la prioridad era que todos regresan a casa. 

¿Cómo ha sido el proceso de escritura del libro?
Hay libros que surgen de un impulso, entonces lo dejas todo y lo escribes en unos meses. Este lo he trabajado como si fuera un guión cinematográfico a partir de una escaleta. Qué es lo que quiero, los capítulos que van a ser… Primero es una frase, luego un párrafo, luego van siendo dos folios y así va creciendo cada episodio. Ha sido un trabajo de oficio.



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