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Eider Elizegi, una historia de montañas y personas
Mié 24 Nov 2010

Eider Elizegi, una historia de montañas y personas

por Pati Blasco

La ganadora del Premio Desnivel de Literatura 2010, nos revela en esta entrevista sus inquietudes como escritora y montañera. Su novela Mi Montaña, está basada en la experiencia que vivió como refugiera en el Mont Blanc durante cuatro meses. Una historia de Montañas y personas, del valor de lo cotidiano y la poesía del día a día.

¿Cuándo sentiste que tenías que escribir tus días en el refugio del Mont Blanc?
Antes de ir, ya suponía que esta experiencia me podía brindar una historia como para tratar de contarla. Escribir un texto con algo más de cuerpo que la poesía y los textos breves que escribía para que nadie los leyera, era una asignatura pendiente. Quería enfrentarme a un texto, trabajarlo, reescribirlo... porque nunca antes había sido capaz de hacerlo. Desde el principio sentí que esa vivencia iba a ser la excusa perfecta para intentarlo.

¿Qué ha sido lo más difícil en la labor de escritura?
En primer lugar, la escritura misma. Hasta ahora yo era incapaz de trabajar un texto escrito por mí. Así que fue un proceso lento y laborioso que sin la ayuda de mi familia y de varios amigos nunca hubiera terminado en un libro. Por otra parte, el texto está formado por fragmentos muy diversos en cuanto al contenido y al estilo, por lo que me costó darle cierta unidad y estructura a su aparente desorden.

¿Más duro trabajar en el refugio o escribir el libro?
Cada uno de los trabajos entrañó sus dificultades. El trabajo en Goûter fue agotador. Pero a nivel personal, me resultó más difícil la escritura: tuve que superar muchos miedos y muchas inseguridades que me impedían escribir. De cualquier forma, las dos experiencias fueron absolutamente gratificantes.

¿Cómo acabaste pasando cuatro meses en el refugio de Goûter?
En aquella época yo ansiaba más Montaña y buscaba una experiencia estática: quería subir a una Montaña sin tener que bajar de ella, y mirarla y mirarla bajo distintas circunstancias tanto exteriores como interiores. El verano anterior había estado con un amigo en Goûter y habíamos conocido a dos personas que trabajaban allí. Mantuve contacto con Frank y... contra todo pronóstico, al año siguiente Frank consiguió empleo para los dos en el refugio. Fue un imposible hecho realidad, y yo estaba encantada: de esa forma podría subirme hasta los 3.800 metros y quedarme allí 4 meses.

A partir de la página 67 las fechas del diario empiezan a ser ilegibles... ¿por qué cambiaste el formato?
Era una forma de explicar que cuando los días se repiten, al final se acaban perdiendo las fechas y no importa qué año o día es sino dónde estás y con quien...

¿Una Montaña qué es para ti?
Un montón de cosas... Para empezar, es algo muy grande e inerte que para existir no necesita de la conciencia de la propia existencia: una Montaña no necesita decir “yo”, ni tener una idea de lo que ella misma es. Además, es algo que existe dentro de una escala de tiempo extensa y dilatada, sin prisas, sin meta: es, sólo para ser. Y es también alguien que acepta el día y la noche, el sol y la nieve, las tormentas y los claros, sin resistirse a nada, dejándose estar y acogiendo tanto el frío como el calor. Y una Montaña es el escenario perfecto para alcanzar la más absoluta felicidad caminándola, corriéndola, pedaleándola, subiéndola, escalándola...

Y las palabras…
Las palabras son la manera de exprimir la Belleza que centellea en las cosas pequeñas que se desprenden del hecho de existir. Las palabras son un juego que abre mil posibilidades a la realidad y que mezcla lo que existe con lo que no. Las palabras son la herramienta para ser hasta lo que no somos y para moldear nuestra consciencia. Las palabras, para mí, son una lluvia involuntaria que se desprende del hecho de mirar.

¿Qué harías si no vagases por las montañas y escribieras?
Cualquier otra cosa. Creo que no me resulta difícil adaptarme a situaciones nuevas y encontrarle el lado bonito a otros trabajos y lugares.

Un sueño imposible…
Convertirme yo misma en una Montaña.

Un objetivo alcanzado…
Ser capaz de escribir un libro.

Dime por qué nunca dejarías de escribir.
Porque nunca lo hice antes. Porque la escritura, al menos la inicial, la de vomitona, es en mí algo involuntario. Y porque además ahora estoy descubriendo que compartida es aún mucho más rica, divertida y satisfactoria.

Tu libro de montaña preferido.
El monte análogo, de Rene Daumal.

Proyectos de literatura y montaña.
Tengo casi terminada la maqueta de un libro que se titula Rocas y manos. Se trata de un libro que conjuga imágenes y textos acerca de las sensaciones que se pueden vivir al escalar en roca. Tanto las fotos como los textos son muy subjetivos y poéticos.
Dentro de unos meses quisiera escribir la historia de una vía que quiere abrir un amigo mío: se trata de una vía con una historia conmovedora. Además, mi hermana (diseñadora e ilustradora) tiene varios proyectos en los que podré colaborar.

¿Todos tenemos nuestra Montaña?
Yo tengo muchas. Mis Montañas son mías, muy, muy mías, pero NO sólo mías. Más bien creo que las Montañas nos poseen a nosotros, les pertenecemos nosotros a ellas.



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